Tristes guerras, si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas si no son la palabra

Tristes, tristes...

Tristes hombres , si no mueren de amor

Tristes, tristes....

Miguel Hernández



jueves, 27 de noviembre de 2008

El Libro de los Abrazos


Celebración de la voz humana /2


Tenían las manos atadas o esposadas, y sin embargo
los dedos danzaban. Los presos estaban encapuchados:
pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por
abajo. Aunque hablar, estaba prohibido, ellos conversaban
con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos,
que en prisión aprendió sin profesor:
-Algunos teníamos mala letra -me dijo-. Otros eran unos
artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada
más que uno, que cada uno fuera nadie; en cárceles y
cuarteles y en todo el país, la comunicación era delito.
Algunos presos pasaron más de diez años enterrados
en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar
más voces que el estrépito de las rejas o los pasos
de las botas por los corredores. Fernández Huidobro
y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron
porque pudieron hablarse, con golpecitos a través
de la pared.
Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores:
discutían, se abrazaban, se peleaban; compart
ían certezas y bellezas y también compartían dudas y
culpas y preguntas de esas que no tienen respuestas.
Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad
de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le
niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos,
o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos,
tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que
merece ser por los demás celebrada o perdonada.

7 comentarios:

Roberto Esmoris Lara dijo...

"Nos contábamos una película a nosotros mismos, en voz baja, y no sabíamos si era de día o de noche, ni cuanto tiempo habíamos pasado en los 'tubos' sin ver la luz".
No te entregues, corazón libre, no te entregues...

que tu corazón no deje de alumbrarme nunca, AG.

Besos

Adolfo Payés dijo...

Saludos, había tenido problemas con mi dirección , pues te la he dejado pero te la dejo también este comentario un abrazo inmenso...

saludos

http://apayess.blogspot.com/

Ana Gabriela dijo...

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes. Tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes. Tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes. Tristes.

Galeano resume en este texto lo importante de la voz humana , nos salva , nos libera .
Nos libera del encierro propio y del ajeno , la voz en todas sus formas y colores , la palabra la única llave posible , nos teje como hilos de finísima seda el camino .
Nos libera de ese dialogo interno que a veces parece una pelea entre dos lobos .
Nos une .
La Palabra no se rinde .
Gracias amigo mió Un beso lleno de palabras REL . AG

Ana Gabriela dijo...

Gracias Adolfo .Un abrazo

Roberto Esmoris Lara dijo...

La incomunicación, las mordazas de todo tipo - hasta las autoimpuestas -, conducen a la locura, a la cruel insensibilidad de ya no comprender al prójimo.
Le haré una pregunta antes de irnos a un corte, AG:
"¿Tiene uste una idea aproximada de cuánto la quiero?....por favor, no me conteste ahora, en dos minutos volvemos.

Te abrazo, pibita linda
REL

azpeitia dijo...

En las situaciones límite, el hombre desarrolla todas sus facultades, ocultas a uno mismo y que nunca se podían imaginar...tristeza de los desafueros del poder...un beso de azpeitia

Ana Gabriela dijo...

Cuando nos roban la voz el cuerpo habla , los sentidos , todas las herramientas internas salen a luz , no debemos perder la voz nunca , nos une , nos hermana , nos libera .
Gracias por cada comentario , todos bellos .
Abrazos