Todo es nuevo y vertiginoso, se anuncia una tormenta de eléctricos besos. El sol y luna danzan mareas de gemidos, los ángeles futuros se desbordan de luz. Inventemos el cuento, destruyamos la historia cobarde, fecundemos el alma. Construyamos sueños, despleguemos las alas, dibujemos mares. Te quiero amarrado a mi cintura, te quiero inventando mundos. Te quiero….
Que nadie quede a mitad de camino de tu vida . Que te ame con un amor insolente , atravesando cada rincón que has querido ocultar . Fundamental que sea valiente ,para meterse bien adentro , sin reparos, que no le tema a tu mirada triste y que sepa cantarte al corazón el mejor beso . Debe ser especialista en sueños , constructor de utopías, conocer con perfección cada rastro , cada huella de tu cuerpo , sembrar todas las flores que algún día te negaron . Amar sin prudencia , sin rencores , sin peros , sin por si acaso . Que no te oculte el sol un día cualquiera negándote un abrazo. Que te tome de la mano , respirando tu boca , alimentándote el alma . Y así juntos tomaran el tren de todo lo posible y lo imposible , caminaran estrellas , se bañaran en mares , renovaran la vida , día a día .
Hoy ella se derrumba hacia el cielo , como una cuidad extraña, propia y ajena, camina sin mirar atrás, cruza por las noches el bosque de los sueños . Cierra los ojos y ahí esta , su sombra infantil jugando con los duendes. Rescata las alas que creía perdidas, coloca las estrellas del asombro en su mirada y confía… Se abrirá una pequeña rosa roja cerca del corazón una gota de sangre caerá como un hechizo de vida nueva. Sabe que hay un lugar donde volver con alas, estrellas y asombro. La pequeña herida ya no duele, delfines saltan en el mar de su vientre. Una mujer es una cuidad que se derrumba hacia arriba y crece, planta paraísos Sopla tormentas, inventa cuentos, abraza sueños. Amaza esperanzas, escribe ilusiones y sueña con la luz de la mañana .
Azul vuela en tu pájaro de Abril Es mi alma una puerta que se abre hacia adentro y te busca. Te busco iluminando la sombra de tu ausencia tan presente. Busco el oasis escondido de tus besos. Tus manos atropellando mi vientre. Te regalo mi pie descalzo en la espuma Un quijote que atrapa mariposas con su lanza Mi libro de Cortazar El horizonte más azul y más mañanas. Me recuesto sobre tu recuerdo vivo, y sueño… Cada latido acorta la distancia, estas cerca de todo, lejos de nada.
En sus Diez Mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso:
“Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”.
Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado, y merecía castigo. Según las crónicas de la conquista, los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación, no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia.
Y así siguió siendo. Los indios de Yucatán y los que después se alzaron con Emiliano Zapata, perdieron sus guerras por atender las siembras y las cosechas del maíz. Llamados por la tierra, los soldados se desmovilizaban en los momentos decisivos del combate. Para la cultura dominante, que es militar, así los indios probaban su cobardía o su estupidez.
Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que habla que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.
Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos; y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida o naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
Me desperté sin saber quien era. Llevaba una remera que sin duda te pertenecía. Me dijiste que me había perdido, y me encontraste en la calle del” hoy “quemando pasados y soledades. Me diste una identidad de besos, un pasaporte de caricias y mi ADN color azul, con perfume a mar. Me contaste que partí un día detrás del rojo beso del crepúsculo buscando una respuesta Que bailo de noche desnuda en tu cama, se leer tus silencios, y escribo sin palabras. Sujeto mi pelo con una diadema de jazmines que me regalaste, pinto paisajes cuando duermo y vuelo aferrada a tu cuerpo. Soy generosa en besos, guardo secretos en un caracol marino, amo las tormentas de gemidos y los relámpagos de abrazos. Te miro…y recuerdo, puedo verme, sentirme en el tren de tu mirada. Y te digo:
"La esperanza es el sueño del hombre despierto" ( Aristoteles)
"Yo solo sé que no tengo visa de turista cuando me interno en las guaridas de tu cuerpo; que soy un ciudadano permanente entre tus brazos y tus cielos."