Tristes guerras, si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas si no son la palabra

Tristes, tristes...

Tristes hombres , si no mueren de amor

Tristes, tristes....

Miguel Hernández



jueves, 27 de noviembre de 2008

El Libro de los Abrazos


Celebración de la voz humana /2


Tenían las manos atadas o esposadas, y sin embargo
los dedos danzaban. Los presos estaban encapuchados:
pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por
abajo. Aunque hablar, estaba prohibido, ellos conversaban
con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos,
que en prisión aprendió sin profesor:
-Algunos teníamos mala letra -me dijo-. Otros eran unos
artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada
más que uno, que cada uno fuera nadie; en cárceles y
cuarteles y en todo el país, la comunicación era delito.
Algunos presos pasaron más de diez años enterrados
en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar
más voces que el estrépito de las rejas o los pasos
de las botas por los corredores. Fernández Huidobro
y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron
porque pudieron hablarse, con golpecitos a través
de la pared.
Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores:
discutían, se abrazaban, se peleaban; compart
ían certezas y bellezas y también compartían dudas y
culpas y preguntas de esas que no tienen respuestas.
Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad
de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le
niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos,
o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos,
tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que
merece ser por los demás celebrada o perdonada.

martes, 25 de noviembre de 2008

Oh , lluvia ( Raúl González Tuñón )




lluvia
Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios
abandonados. Otras veces cae con furia, y uno piensa en los
maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños
nombres.
De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la
lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban:
No habían despertado todavía al amor.
No sabían nada de nosotros.
De nuestro secreto.
Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura
de nuestra fatiga.
Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos
visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los
ademanes y las palabras de ellos, todo, todo ha desaparecido y
apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra
posible resurrección.
Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la furia de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.
Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada. Recién
estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y las
luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica,
pero tan humana, increíble, pero, tan real, numerosa, pero tan mía.
Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.
Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el
destino único.
Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea
del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa,
que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo
seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo
siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.
Oh, visitante.
Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.
Estoy tocado de tu destino.
Al extremo de que nada te pertenece sino yo.
Al extremo de que nada me pertenece sino tú.
Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al
caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar
sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los
automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de
nuestra esperanza, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y
acaso nuestro amor sea bello y triste y acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Oh, íntima,
recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Las mujeres de mi generación


Es el único tema en el que soy obstinado e intolerante.
En el que no escucho razones:

Las mujeres de mi generación son las mejores.

Y punto.


Hoy tienen cuarenta, cuarenta y pico, incluso cincuenta, y son
bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas,
sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras,
esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de
esa afectuosa celulitis que capitonea sus muslos, pero
que las hace tan humanas, tan reales.
Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y
vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo
intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y
al cuarto intento. Qué importa.

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen
como una ciudad sitiada que, de cualquier modo,
cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los
Beatles, de Bob Dylan, de Lou Reed, el mejor cine de Kubrick y el
inicio del "boom" latinoamericano, son seres excepcionales.
Herederas de la "revolución sexual" de la década del 60 y de las
corrientes feministas que, sin embargo, recibieron pasadas por
varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería,
emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar de que le cantaron
unas cuántas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo
más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de
papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron
pactar para vivir en pareja, esa forma de convivencia que tanto se
critica pero que, con el tiempo, resulta ser la única posible, o la
mejor,
al menos en este mundo y en esta vida.

Son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir,
cuando nos engañan o nos dejan.

Usaron faldas hindúes a los 18 años, se adornaron con collares
precolombinos, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su
parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o de
sábado
después de bailar El ratón, de Cheo Feliciano, en La Teja Corrida o
en
Quiebracanto, con algún amigo que les habló de Kafka, de Gurdjieff y

del cine de Bergman. Al fondo de sus mochilas arahuacas había
paquetes de
Pielroja, libros de Simone de Beauvoir y casetes de Víctor Jara, y
al
dejarnos, cuando no les quedaba más remedio que dejarnos, nos
dedicaban esa canción de Héctor Lavoe que es a la vez un clásico del

periodismo y del despecho, y que se llama Tu amor es un periódico de
ayer.

Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con
pasión
de política y quisieron cambiar el mundo, bebieron ron cubano y
aprendieron de memoria las canciones de Silvio y de Pablo,
conocieron
los sitios arqueológicos de San Agustín y Tierradentro (en esa época

se podía ir sin temor a la guerrilla, qué nostalgia), fueron con sus

novios a las playas del parque Tayrona, durmiendo en carpa y
dejándose
picar por los mosquitos, porque adoraban la libertad, algo que hoy
le
inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores, y,
sobre todo,
juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que
hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez.

Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas bien educadas, poco
caprichosas o egoístas. Diosas con sangre humana. El tipo de mujer
que, cuando le abren la puerta del carro para que suba, se inclina >sobre la
silla y, a su vez, abre la de su parejo desde adentro. La que recibe
a
un amigo que sufre a las cuatro de la mañana, aunque sea su ex
novio,
porque son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen
sufrir,
cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como

para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la
que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner,
por sexta vez, esa melodía de Santana.

Por eso, para los que nacimos entre las décadas del 50 y 60, el día
de la mujer es, en realidad, todos los días del año, cada uno de los
días
con sus noches y sus amaneceres, que son más bellos, como dice el
bolero, cuando estás tú.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!


Por Santiago Gamboa

miércoles, 19 de noviembre de 2008



Él es el soldado de mi causa
Comienzo la batalla entre sus brazos
Acomodando mis heridas en su pecho
Liberando mis estrellas en un grito... nos cruzan olas de caricias y esa lagrima trepa en la ventana donde una estrella goza el serpenteo es entonces cuando........ morimos y nacemos de nuevo (el soldado)

martes, 18 de noviembre de 2008

Gabriela , clavo y canela


Gabriela adormecida
Introdujo la llave en la cerradura, resoplando por la subida; la sala estaba iluminada. ¿Habrían entrado ladrones? ¿O tal vez la nueva cocinera habría olvidado apagar la luz?
Entró despacito y la vio dormida sobre una silla, con los largos cabellos esparcidos sobre los hombros. Después de lavados y peinados se habían transformado en una cabellera suelta, negra, acaracolada. Vestía harapos pero limpios, seguramente los que traía en su atadito. Un desgarrón en la falda dejaba ver un pedazo de muslo color canela, los senos subían y bajaban levemente al ritmo del sueño, el rostro sonreía.
-¡Mi Dios? - Nacib se quedó parado, sin poder creer.
La miraba con un espanto sin límites; ¿cómo se había escondido tanta belleza bajo el polvo de los caminos?

Gabriela, clavo y canela – Jorge Amado

Qué tendrán las Gabrielas...

domingo, 16 de noviembre de 2008

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sábado, 15 de noviembre de 2008

El amor perfecto ...

Emboscada


Emboscada
Cuatro de los chicos más chicos de Ciencias de la Información te rodean en un bar y te acribillan con preguntas. Quieren, en el fondo, saber de qué se trata. La vida, el oficio. Quieren la verdad, como si fuera una estampita. Vamos –te apuran- decinos la verdad. ¿Cuáles son las cosas que interesan? Es difícil contestar a eso. Claro, para eso hemos venido. Te haces el vivo y les decís que las cosas importantes (Las Cosas Importantes) ya vienen señaladas en los mapas: los mares, los valles, los planetas, la Cordillera de Humahuaca y la Quebrada de los Andes. O al revés. Pero ellos no le encuentran la gracia. Hablá en serio, te piden. ¿En serio? ¿Quieren saber en serio cuáles son las Cosas Importantes? La lealtad es una cosa importante. Y el corazón. Y las palabras. Y las palabras. Y el cine. Y el amor. Pero te paran seco. Ésas no –aclaran- a ésas ya las conocemos. Decinos otras. ¿Otras? ¿Otras como la vida y la muerte, la guerra y la paz, la salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza? No tampoco, ¿Otras como el bien y el mal, el cielo y el infierno, la amistad y la traición? Dale loco, te dicen en confianza, decinos la verdad. La Verdad. La Verdad mas importante que conozco es el estilo. ¿El que? El estilo. ¿Qué es el estilo? El estilo es lo que perdura, vivo o muerto. Los pescaditos del Pasaje Muñoz tienen estilo. Y la Cañada. Inquietos quieren saber si la tele tiene estilo. O la informática. O la democracia. ¿Tiene estilo la democracia? Por supuesto. ¿ Y por qué las elecciones del 14 se parecen a un trámite, a una cola de supermercado? Por los políticos. Y los políticos tienen estilo? Mozo, la cuenta.

Daniel Salzano
Poeta, escritor, hace las letras para Jairo, por ejemplo y periodista, entre otras cosas.. Muy vinculado a el movimiento cultural de Cordoba, con participacion en el Cine Club y el Centro Cultural España Cordoba.

martes, 11 de noviembre de 2008

Semillas ...


" No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondades, traten de hacer un circulo de bondades estas las rodearan y las haran crecer más y más "

Irena Sandler

lunes, 10 de noviembre de 2008

Victor Jara



El verso es una paloma
que busca donde anidar.
Estalla y abre sus alas
para volar y volar.

Mi canto es un canto libre
que se quiere regalar
a quien le estreche su mano
a quien quiera disparar.

Mi canto es una cadena
sin comienzo ni final
y en cada eslabón se encuentra
el canto de los demás.

Sigamos cantando juntos
a toda la humanidad.
Que el canto es una paloma
que vuela para encontrar.
Estalla y abre sus alas
para volar y volar.
Mi canto es un canto libre.

domingo, 9 de noviembre de 2008

sábado, 8 de noviembre de 2008


Como si llegaran a buen puerto mis ansias,
como si hubiera donde hacerse fuerte,
como si hubiera por fin destino para mis pasos,
como si encontrara mi verdad primera,

como traerse al hoy cada mañana,
como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado,

como lo imposible por fin hecho,
como si alguien de veras me quisiera,
como si al fin un buen poema me saliera…
una oración.

Como si la arena cantara en el desierto
los cantos de sirena del mar Muerto,
como si para crecer sobraran las escaleras,
como si escribiera un ciego un libro abierto.

Ven a poblar el zócalo de ojos,
siembra de migas de pan caliente
mis canas de alcanfor adolescente.

Ponle al sordo voz y alas al cojo,
bendice nuestro arroz, nuestro minuto,
como si no fuéramos cómplices del luto…
del corazón.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Con los cinco pinares


Con los cinco pinares de tu muerte y la mía

Tú volverás. Escucha. La promesa besada

Sobre tu cicatriz sin huella con racimo en silencio

Nos da destino y fruto en la herida del aire.




Si yo pudiera darte la creencia y los años,

La visión renovada esta tarde de otoño

Deslumbrada y segura sin recuerdo cobarde,

Vileza macilenta, sin soledad ni ayuda…



Es el amor que vuelve. ¿Y qué hacemos ahora

Si está la alondra del alba cantando en la resina

De los cinco pinares de tu muerte y la mía?

Fue demasiado pronto pero ahora no es tarde.



¡Si es el amor sin dueño, si es nuestra creación:

El misterio que salva y la vida que vive!



CLAUDIO RODRÍGUEZ

" Resolvi seguir jugando en secreto"


" El horror de mi infancia era saber que se acercaba el tiempo de crecer... por eso resolvi seguir jugando en secreto..." James M. Barrie

Juguemos a que un buen verso salva una vida ... que el amor es más importante que la prosperidad, se trata de de seguir en secreto profesando una moral heroica ...Alejandro Dolina .

jueves, 6 de noviembre de 2008

El poeta dice la Verdad


Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
enun anochecer de ruiseñores
con un puñal , con besos y contigo.

Quiero matar el único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo

Que no se acabe nunca la madeja
Dél te quiero , me quieres, siempre ardida
con decrépito de sol y luna vieja;

Que lo que me me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la calle estremecida

Federico Gracia Lorca .

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los pequeños camaradas


" yo estaba habituada al silencio,y al principio esa regla me molestó.Pero en seguida comprendí sus ventajas,ya no tendría que inquietarme por mí: una mirada, por cierto indulgente, pero más parcial que la mía , me devolvía de cada uno de mis movimientos una imagen que yo consideraba objetiva, esta vigilancia me defendía de los temores , las falsas esperanzas, los escrúpulos vanos ,las fantasmagorías, los pequeños delirios que se forman tan facilmente en la soledad .
Poco me importaba que esta ya no existiría para mí , por el contrario, estaba loca de alegría de haberle escapado. Sartre me resultaba tan transparente como yo misma . Que alegría!
Simone de Beauvoir